“Los hijos de Dios, buscamos hacer la obra de Dios”

Vallejo CDMX. México 13/febrero/2022. En la vida del hombre hay momentos muy alegres, algunos de ellos cuando reciben la carta de algún familiar o amigo, no por el tiempo que ha pasado, no por la ausencia de comunicación, es la alegría de saber de esa persona. Para los Hijos de Dios recibir una carta de quien hoy escribe las palabras de su Padre es una felicidad inmensa, pues es la doctrina revelada que llega para sanar la vida del hombre.

Así es como hoy los redimidos de Dios recibieron la carta del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García de quien su palabra se escuchó desde la colonia La Esperanza en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México por medio del Enc. Rogelio Zamora Barradas, en su epístola el Embajador del Reino de los Cielos exhortó con amor a seguir adelante pues nuestro camino está lleno de adversidades.

Los que viven sin Dios, si Cristo viven de una manera donde su misma desgracia les ha quitado la alegría y la paz, pues el mundo no puede consolarse por si mismo, la consolación viene del único Dios verdadero eso no lo dejo marcado nuestro maestro Jesucristo quien padeció escarnio como ningún otro hombre sobre la faz de la tierra, pues por medio de la fe y en oración obtuvo el consuelo divino que lo lleno de una hermosa serenidad para enfrentar la misma muerta, maravillando esto al mismo ángel que había traído esta bendición.

“Los hijos de Dios, buscamos hacer la obra de Dios” palabras del Ungido del Señor que nos ratifican que aún en los momentos de más dolor y desesperación el Señor nos dota de un carácter firme y de lucha para seguir trabajando en todo momento, pues en todo tiempo hemos dado testimonio por medio de nuestras obras que somos La Luz del Mundo, aunque traten de opacarnos y ocultarnos esta luz no se puede esconder, ya que esta luz procede y viene del mismo Dios.

En oración unidos los congregados en la Casa de Oración de este lugar dimos gracias a Dios permitirnos oír una vez mas su enseñanza, su doctrina bendita revelada a su Ungido por el cual pedimos a nuestro Señor Jesucristo que le siga guardando y que si esta en su preciosa voluntad muy pronto nos permita unirnos en esa adoración a Él dando la gloria a su nombre por todas sus misericordias.

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