Vallejo, CDMX. 13 septiembre de 2026
Carta Apostólica – 13 septiembre 2026
Con grande alegría, la Iglesia del Señor en la colonia Vallejo acudió a la Casa de Oración para unirse espiritualmente a la Iglesia Universal y escuchar, con profunda reverencia y grande gozo, la hermosa carta enviada por el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García.
Cada palabra fue recibida con atención y guardada en el corazón. Fueron enseñanzas que alentaron al cansado, fortalecieron al débil y renovaron la esperanza, recordando a cada hijo de Dios que su ayuda no procede de las circunstancias de este mundo, sino del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
Y mientras la carta era escuchada, una hermosa certeza volvía a sentirse en el corazón: “la Iglesia no camina sola”.
Dios conoce sus luchas, contempla sus lágrimas, escucha sus oraciones y permanece atento a cada uno de sus pasos. Cuando el camino parece difícil, Él sigue siendo refugio; cuando llegan momentos de incertidumbre, Él continúa siendo esperanza; y cuando las fuerzas humanas parecen disminuir, su poderosa mano permanece sosteniendo a sus hijos.
Por ello, aquella mañana la Iglesia volvió a recordar que está bajo el cuidado de Dios, que descansa confiada en sus brazos y que ninguna adversidad podrá arrancarla de su amor. Podrán cambiar los tiempos, levantarse dificultades y aparecer pruebas en el camino; pero hay una verdad que permanece inconmovible: Dios sigue estando con su pueblo.
Y así, entre rostros atentos, corazones conmovidos y almas llenas de esperanza, aquella mañana no solamente se escuchó una carta.
Se sintió consuelo.
Se renovaron las fuerzas.
Se afirmó la confianza.
Y la fe levantó su mirada al cielo.
Porque cuando la voz apostólica exhorta a confiar en Dios, el corazón de la Iglesia recuerda que no está abandonado, no está desamparado y no camina sin dirección.
Hay una mano que la sostiene.
Hay unos brazos en los cuales puede descansar.
Hay un Dios que vela por ella.
Y mientras esa confianza permanezca viva en cada corazón, la Iglesia seguirá